La historia del joven asesinado en su primer día como domiciliario


Juan Carlos Gálvez, de 27 años, era técnico en hotelería y turismo, se había quedado sin empleo.

Juan Carlos Gálvez, de 27 años, el mayor de cuatro hermanos, apasionado por el ciclismo, técnico en gestión hotelera del Sena, decidió salir de su casa el pasado primero de junio, después de haber cumplido con juicio la cuarentena, para trabajar como domiciliario en un restaurante del sector de Ciudad Jardín Sur, en Antonio Nariño.


Kevin, su hermano de 22 años, y quien ya laboraba en ese lugar, le comentó que estaban necesitando a una persona, y como a Juan no le renovaron en marzo el contrato en el hotel Habitel, donde trabajaba, porque se cerró debido al nuevo coronavirus, no dudó en tomar la oportunidad.


“Él fue a trabajar como por distraerse y hacer algo productivo porque la cuarentena la pasamos todos juntos en la casa”, narra Kevin, quien también estaba haciendo entregas ese día. En la tarde, Juan llevó varios pedidos y regresó a casa para bañarse y organizar unas cosas, pero lo llamaron porque había salido un nuevo domicilio. Ya era de noche.


“Eran las 8, le marqué para ver cómo estaba y si ya iba a salir para que nos viéramos, para irnos a la casa los dos. Él tenía sus audífonos y me dijo: ‘Espere, negro, entrego el pedido, ¿quiere escuchar?’. Le dije que sí, entregó el pedido, como de 70.000 pesos, se despidió del señor y fue cuando escuché: ‘¿Qué hubo piro**?, bájese del celular’ ”.

La angustia se apoderó del joven, y de inmediato le pidió a su hermano que le dijera dónde estaba, que estuviera tranquilo, que ya iba para allá. En el lugar donde Kevin se encontraba había un taxista, y en ese vehículo partió en busca de Juan Carlos.


“Cuando llegué él estaba con vida, le cogí la cara, le dije: ‘Hermanito, ya llegué, resista que usted es muy fuerte’. Intentó hablar pero no le salió, le cogí la mano y me apretó”

“Él le decía al ladrón que no, que todo bien, y el tipo le respondía que no, que se baje del celular. Yo le decía: ‘Hermanito, ya voy para allá. Y él me dijo: ‘No, negro, no venga’, y lo último que escuché fue que hizo como ‘ah, me jodieron’ ”.


Kevin no escuchó ningún disparo, pero sí las voces de gente que pedía a gritos una ambulancia. Colgó el celular, llamó a un primo que trabajaba en el mismo restaurante de Juan, y le pidió que se fuera al sitio donde habían hecho el pedido.


Pese a que llegó con vida a un centro asistencial, Juan Carlos falleció por la gravedad de la herida que sufrió.


Foto: Archivo particular


Él fue a trabajar como por distraerse y hacer algo productivo porque la cuarentena la pasamos todos juntos en la casa.


‘Era nuestro héroe’
Los Gálvez todavía no asimilan lo ocurrido, la pérdida es irreparable. Juan era el centro de la familia, el ejemplo de sus tres hermanos menores. Siempre preocupado por sus padres, siempre atento a solucionar los problemas de los demás.

Angie Chacón, una de sus amigas, y con quien trabajó por cuatro años en Habitel, lo recordó como un hombre responsable y respetuoso. Los halagos no son solo de ella; su hermano, hablando en nombre de toda su familia, dijo que lo recordarán siempre porque nunca dejó de dar amor.


“Siempre fue una persona muy honesta, juicioso, no tomaba, no fumaba, solo hacía deporte, le gustaba estar activo, hacer cosas; se preocupaba mucho por mi mamá, por nosotros, era como la base de nuestro núcleo familiar, era el motorcito que teníamos; con mis hermanos lo vimos siempre como un héroe porque era el más correcto de todos”, lamenta Kevin.

Gracias a las voces ciudadanas, la Policía actuó y después de una persecución al vehículo gris en el que se movilizaban los asaltantes fueron capturadas tres personas, dos mujeres y un hombre, en el barrio Gustavo Restrepo.

Ellos deberán responder ante la justicia por homicidio agravado, porte ilegal de armas, y aunque finalmente no le robaron nada a Juan Carlos, también se les imputó hurto calificado.


*Con información de AFP

No hay comentarios: