Trump vs. Twitter: El infierno que desató el presidente de EE.UU. al retar a las redes sociales


La empresa tecnológica calificó como engañosos dos tuits de Donald Trump, quien decía lo que quería y como quería en la red social. Ahora él afirma que es una víctima de un sistema digital poco arbitrario que atenta contra la libertad de expresión.


La reciente tensión que se vive en Estados Unidos entre el presidente Donald Trump y Twitter, el gigante tecnológico, se siente como un momento decisivo para la moderación de contenido en internet. Haber señalado por primera vez como “engañosos” dos tuits y haberlos tratado como difusores de información sin sustento es un paso gigante para una empresa que proclama dentro de sus bases tener como fin “servir al debate público”. La reacción fue inmediata, el mandatario firmó un decreto para regular las redes sociales, empezando así una delicada guerra bajo la bandera de la libertad de expresión.

Twitter dio el primer golpe al mandatario el pasado martes, cuando escribió en su cuenta personal que cuenta con más de 80 millones de seguidores: “No hay forma de que el voto por correo sea otra cosa que fraudulento”. Con esto se refería al futuro de las elecciones presidenciales de este noviembre, un tema delicado teniendo en cuenta los entramados de manejo de la información que rodearon los comicios de 2016, en los que salió vencedor. Debajo del mensaje, la red social publicó: “Obtenga los datos sobre las boletas por correo”, con un enlace que dirigía a una página de verificación de datos que desacreditaba la información.


El segundo llegó el pasado jueves, en medio de la furia colectiva desatada por la muerte esta semana de George Floyd, un ciudadano afroamericano que fue detenido brutalmente por la policía luego de supuestamente haber pagado en una tienda con un billete falso de US$20. Las violentas protestas en Minneapolis, la ciudad del estado de Minnesota en donde ocurrieron los hechos, han mostrado un nivel de indignación que fue rechazado por Trump. “Cuando comience el saqueo, comienza el tiroteo. Gracias”, escribió. Twitter, sin embargo, puso una advertencia y aseguró que el contenido del mensaje “glorificaba la violencia”.


Ahora, el presidente firmó el polémico decreto apuntándole a la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Telecomunicaciones de 1996, donde se estipula la protección a las compañías tecnológicas (Youtube, Facebook, Google o Twitter) contra cualquier acción legal relacionada con el contenido publicado por terceros y les da la libertad de intervenir en las plataformas como lo deseen. Según The Wall Street Journal, el presidente solicitó que las plataformas que “discriminen a sus usuarios o limiten su acceso en maneras que no están explicadas en sus términos de servicio podrían perder esta protección”. Un funcionario de la administración actual, contactado por Policito, agregó que se trata de un debate en el que “las personas detrás de las redes sociales nos obligan qué ver y qué no”.


La medida no cayó nada bien en diferentes organizaciones y defensores de derechos humanos y digitales. “El presidente no tiene la autoridad para reescribir un estatuto del Congreso con una orden ejecutiva que imponga una interpretación defectuosa de la Sección 230. Esta incentiva a las plataformas a alojar todo tipo de contenido sin temor a ser considerado responsable de ello. Permite el discurso, no la censura”, afirmó al portal Engadget Kate Ruane, miembro de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles.



Por su parte, el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, Christopher Barnes, afirmó: “La actitud mostrada por Donald Trump está alejada del espíritu del debate profundo sobre libertad de expresión que debe prevalecer en el ámbito digital, que no puede estar limitado por órdenes ejecutivas, sino también considerar la rica jurisprudencia que se ha creado en EE. UU. en torno a los derechos de la Primera Enmienda”.

Otra de las voces que salieron a protestar fue la de Eric Goldman, director del Instituto de Derecho de Alta Tecnología de la Universidad de Santa Clara, quien dijo: “El decreto tiene que ver más con teatro político que con cambiar la legislación. No se respalda legalmente, va en contra de más de 900 decisiones judiciales”.

Para Evelyn Douek, miembro del Centro Berkman Klein de la Universidad de Harvard para Internet y la Sociedad, las cosas deben matizarse según su proporción, sin embargo, también deben tener un sustento transparente y claro. “Las plataformas están mejorando para explicar sus decisiones. Necesitan hacerlo aún mejor. ¿Fue la acción de esta semana una señal de cambio de paradigma en la moderación de contenido o un valor atípico basado en circunstancias excepcionales? Nadie tiene idea, y esa es una gran parte del problema”, afirmó a The Atlantic Douek.



Además, agregó: “La moderación de contenido tiene sus límites. Twitter no puede cambiar el contenido de los tuits en primer lugar, ni la naturaleza del presidente que los tuitea”. El vicepresidente de comunicaciones de la compañía, Brandon Borrman, defendió la decisión y afirmó al medio OneZero: “La compañía necesitaba hacer lo correcto, y sabíamos desde una perspectiva de comunicaciones que todo el infierno se desataría”.



Trump le declara la guerra a las redes sociales y firma decreto para "regularlas"
Molesto con la actitud de Twitter hacia él, el presidente de Estados Unidos firmó una orden ejecutiva para "controlar" a las empresas tecnológicas, señaladas por el mandatario de aplicar censura "arbitrariamente" a sus publicaciones.

Con información de la AFP. 

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